Lució semivacío el Foro Sol en cierre

Rodrigo Sandoval Peña
El Universal
Martes 14 de noviembre de 2000

Hubo de todo: grupos que no llegaron, como Puya, repudio a locutores por la promesa incumplida de entregar recuerdos Enrique Bunbury prendió con Pequeño cabaret La Gusana Ciega sólo impactó a seguidores.

Sin la nutrida asistencia del primer día de actividades, el domingo por la noche concluyó el Festival Iberoamericano de Rock Vive Latino 2000, en donde la atracción fue el cabaret ambulante de Enrique Bunbury y El Gran Silencio con su famoso tema Chúntaro Style.

Tocó a Jaguares, con Saúl Hernández al frente, cerrar esta fiesta de la música juvenil en el enorme estadio Foro Sol, que para su actuación lució semivacío pues muchos de los casi 30 mil asistentes optaron por retirarse temprano a casa, cansados de la larga jornada de rock en español del día anterior.

El programa de esta segunda jornada tenía contempladas las actuaciones de Los Tetas, Julieta Venegas, Jumbo, Sekta Core, Los Pericos, Desorden Público, El Gran Silencio, Divididos, Resorte, La Gusana Ciega y los ya mencionados Enrique Bunbury y Jaguares.

Poco antes del inicio, los organizadores anunciaron que por causas de fuerza mayor Puya, considerado el cuarteto puertorriqueño más original e innovador de la escena metalera centroamericana, no estaría presente en el festival.

Así, después de disfrutar de ritmos como el soul, hip-hop, pop noice, ska, reggae jamaiquino y de la versatilidad de Julieta Venegas, que no podía irse sin interpretar Pobre de tí, vino uno de los primeros momentos importantes.

En el escenario uno llegó el turno de actuar para El Gran Silencio, una de las mejores bandas regiomontanas del momento, que se ha colocado en el gusto de los chavos luego de su disco debut Libres y locos, en donde combinaban instrumentos acústicos y elementos caseros como un bote de ropa sucia.

Sus temas Chúntaro Style, Duerme soñando y Lo que no fue no será pusieron a todos a cantar y bailar, pero después de su actuación el ambiente decayó, pese a los esfuerzos de grupos como Divididos, Resorte y La Gusana Ciega, que solamente lograron prender a sus seguidores de siempre.



Llega El pequeño cabaret

Héroes del silencio quizá puede ser una loza pesada para un cantante que se volvió ídolo como líder de la banda, pero Enrique Bunbury ha establecido una carrera solista tan importante como su pasado.

De Radical sonora a Pequeño cabaret ambulante ha buscado y encontrado diversas formas de expresión que lo colocan como una de las estrellas más brillantes del rock ibérico. Se trata de un héroe que se niega a mantenerse en silencio, que ha encontrado las fórmulas de la variedad y la vigencia.

Cuando se anunció su presencia, el clamor fue general y su show ?Pequeño cabaret? incluyó un poco de rock y funk.

Abrió con Infinito, con el que ha dado la vuelta a España y Latinoamérica y después interpretó El extranjero y Alicia (expulsada al país de las maravillas) para transportar a todos a un viaje mágico antes de continuar con Maldito duende, Apuesta por el Rock and Roll y Salomé.

Fue poco después de las 22 horas cuando en el escenario principal todo estaba listo para recibir a Saúl Hernández, Alfonso André, César El Vampiro López, Stewart Hamm y Rubén Cachetes Maldonado, quienes salieron de una jaula.

Temas como ?Dime jaguar?, ?Milagro? y Parpadea fueron los primeros que cimbraron el lugar para continuar con Voy a volar (la cual tocaron por primera vez en este festival) y Detrás de los cerros.

Poco antes de terminar su actuación invitaron a Bogs, el baterista de Jumbo, para echarse un palomazo en Deslizándote y a Cecilia Toussaint para cantar Afuera.

La despedida de Jaguares vino con La negra Tomasa.

El pelo en la sopa en esta jornada de clausura lo pusieron los conductores de la estación de radio Órbita, cuando prometieron entregar algunos souvenirs entre los asistentes y posteriormente dijeron que siempre no.

Esto molestó a la banda, que comenzó a lanzar pequeñas piedras hacia el escenario desde donde transmitían los locutores de la radiodifusora, obligándolos a que se refugiaran debajo de la camioneta desde donde se hacía el control remoto.

Incluso, algunas llantas de las que se usan como protección en las carreras de autos fueron a parar al escenario, obligando a la intervención de los cuerpos de seguridad.

Fue así como concluyó la fiesta del rock en español, con la firma esperanza de que el próximo año regrese al Foro Sol.

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