Late Vive Latino
Julio Alejandro Quijano
El Universal
Lunes 15 de mayo de 2006
El desfile de grupos en el festival dejó escuchar consignas políticas y ´loas a lo prohibido´ de los intérpretes, que formaron un espacio de diversidad y pluralidad.
Lo latino vive. Su cerebro piensa en revoluciones y utopías de paz, su corazón se doblega antes los reencuentros felices, y de vez en cuando se vuelve satánico para cantar loas a lo prohibido.
Primero el cerebro: Los de Abajo terminaron cada una de sus canciones con una consigna política. En "Resistencia" gritaron: "Nunca más la policía contra el pueblo", y en "Lucio Cabañas" "Nunca más otro Atenco". Y en pleno ejercicio de su pluralidad política, anunciaron que participarán en el concierto AMLO Rock Festival. "En la banda no todos simpatizamos con López Obrador, pero peor sería que ganara el PAN"., dijo Liber Terán.
Panteón Rococó, al final de "Marcos Hall" revindicó el derecho a no creerle a ninguno de los candidatos. El grupo se había integrado en la campaña "Si no votas, cállate", pero luego reflexionaron al grito de: "Si no votas, no te calles".
Y desde el otro lado del gran río (ese lugar que geográficamente ya no se llama Latinoamérica), Los Abandoned se pronunciaron: "La criminilización de los latinos en Estados Unidos nos afecta. Yo me crié de forma bilingüe y creo que el lenguaje no debe ser motivo de separación sino acercamiento".
Luego el corazón: El Gran Silencio reapareció luego de un lustro de separación. Kinky reapareció luego de que hace tres años no pudieron tocar en el Vive Latino por problemas legales. Zurdok también revivió viejos y rudos tiempos con una alineación que para nada extrañó a Chetes. Y luego Resorte, que revivió para el Festival Vive Latino.
El corazón latió muy fuerte con Babásonicos, el grupo sorpresa del primer día de festival. Desde los dos escenarios restantes, el público corrió la gran recta del viejo Autódromo Hermanos Rodríguez para llegar hasta el escenario azul a ver a esta banda argentina que reivindica la música disco para convertirla en rock, que retoma las luces de colores y las convierte en melancolía.
Con la sencillez que los caracteriza, el vocalista Adrián Dárgelos, explicó: "Yo no veo diferencias entre rock mexicano y argentino. Lo que hay son buenas bandas y malas bandas. Nosotros llevamos 10 años viniendo a México y lo que importa no es ser un grupo argentino, sino vencer las fronteras".
Y al final la loa satánica en boca de Brujería, cuyo vocalista traía una bandera mexicana como tapabocas. Los nacionalistas hubieran gritado "¡sacrilegio!", pero la verdad es que el culto por Brujería sólo lo entendieron los 50 mil que se quedaron hasta las 11 de la noche para cantar "Colas de rata", "Vayan sin miedo".
Y los puristas podían decir que es la parte enferma de este cuerpo llamado "latino".
En realidad, provocaron más extrañeza otros componentes: Amaral (banda española de pop-rock) en el escenario azul donde nadie les chifló pero tampoco les aplaudió. Y sobre todo Fobia, a quien le perdonaron que en sus ratos libres se convierta en Moderatto (esa banda de metal que hace duetos con Belinda). Eso sí, requiere de primeros auxilios.

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